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sábado, 30 de junio de 2012

¡Me voy! Crónica de un hasta luego


Quien está por pisar los treinta eso de tomar un avión y lanzarse a otro país con una intencionalidad diferente a la de ir de vacaciones no es tan fácil como parece, trae consigo unas cuantas noches de consulta con la almohada, imagina por un momento el escenario: ahorrar, despedirte de tu trabajo, pareja y por supuesto, unos cuantos “y sí…”, el típico condicional que no puede faltar, y que además te transforma en el brujo más experto del globo terráqueo, ése que pronostica maquiavélicamente qué pasaría si lo haces o no lo haces.

¿Un cambio de vida drástico? ¿Otro trabajo? ¿Cultura? ¿Situación sentimental? ¿Seguridad? ¿Idioma? ¿Oportunidad? ¿Crecimiento profesional? ¿Reencuentro espiritual? ¡Bahhh! Cualquier excusa como éstas u otras que se están asomando como intrusas en tu cabeza, te podrían empujar a empacar tus cuatro “trapos” y lanzarte a la aventura.

En mi caso, ni me dio tiempo de pensarlo mucho, en un mes y medio ya estaba montada en el avión de Lufthansa rumbo a Frankfurt y luego: Dublín… Claro, posiblemente estas decisiones se concretarían más rápido, sin tiempo para el arrepentimiento, si no existiera el personaje “favorito” de los venezolanos: Cadivi, para muchos el villano de la historia. Cada vez que menciono este nombre, me da como un dolorcito de panza, debe ser “Cadivitis aguda”.

¿Qué si me costó? Ummm… La verdad… No, la adrenalina de conocer un país que anteriormente ni se me tropezó  en el mapa, me mantuvo drogada durante la corredera de Cadivi. Con tres amigas en Dublín, la ansiedad y lo curiosa que soy, fui convirtiéndome en un monstruo preguntón, aún recuerdo cuantas veces les escribía para salir de dudas con tips  que ya sabía, pero que necesita ratificar, creo que fui la más odiada esos días de intriga.


Bye job

Soy periodista de profesión y convicción,  y desde que estuve estudiando en la universidad me apasionaron los medios, en especial la radio a la que llegué por azar.

Cuando decidí venirme a Dublín tuve que dejar uno de los proyectos radiales a los que me entregué de corazón  llamado “En la punta de la lengua” de la mano de Unión Radio, cerrar mi empresa Publipunto Comunicaciones, vender mi carro y decirle adiós a mi familia y mi novio. ¿Mi familia? Esa es otra historia, mi mamá estaba en Italia de “retiro espiritual” en la beatificación de Papa Juan Pablo II, mientras yo le salpicaba a mi papá la idea de venirme a estudiar inglés, aunque les confieso que él no me creía mucho porque le comenté que quería hacer un viaje similar hace unos años atrás y nunca se concretó por cosas de la vida. Hazte fama y acuéstate a dormir.

Estuve trabajando días antes del realizar el viaje, esto fue una locura, no se los recomiendo.  Ya que un viaje intercontinental implica planificación minuciosa y calculadora, atención y tiempo.

Entrega facturas, realiza cobranzas, hacer el programa, mantener felices a mis clientes y aparte despedirme de todos, tipo relámpago porque se iniciaba la cuenta regresiva. Recuerdo que no tuve chance de decirles “chao” a todos mis amigos y familiares, así que pido disculpas públicamente, pero entiendan esto fue una carrera contra reloj.


Ya les contaré como continua esto…



jueves, 28 de junio de 2012

Hey you... Welcome to Dublin

Cuando comienzas a leer las primera líneas de un libro puedes estar frente a dos escenarios, uno: devorar cada letra hasta el final, si la historia es buena, o dos: bostezar, cerrarlo a la tercera página y dejarlo en la gaveta de la mesita de noche, en caso contrario... Si les cuento cuantos libros he tratado de leer, sin la satisfacción de conocer qué pasó hasta ese punto y final o cuál fue la resolución del autor para cerrar la historia ¿quién se murió? ¿quién vivió feliz para siempre? ¿quién es el asesino? y clichés por ese estilo, me daría un poco de sueño...

Pero ¿por qué hablar de un libro en este blog? Sencillo, es que he decidido echarles el cuento completo de cómo es esto de vivir en Dublín y no hay mejor libro que aquel en el que se comparte la experiencia propia... Sin pelos en la lengua, ni adjetivos que decoren el relato, he aquí la historia...

Estas andanzas se titulan "Hola Dublín", porque sencillamente es un saludo anecdótico que rodea esta búsqueda del trébol de cuatro hojas y la suerte irlandesa... Ya les contaré gota a gota, así que acompáñenme en este recorrido...


UNA BENDICIÓN IRLANDESA
Que el camino se alce para recibirte.
Que el viento sople siempre en tu espalda.
Que el sol brille cálido en tu cara,
y las lluvias caigan suavemente sobre tus campos.
Y hasta que nos veamos de nuevo,
que Dios te guarde en la palma de su mano

AN IRISH BLESSING
May the road rise to meet you,
May the wind be always at your back,
May the sun shine warm upon your face,
the rains fall soft upon your fields and,
until we meet again,
May God hold you in the palm of His Hand.

BENDICIÓN MAMÁ... HIJO VAYA CON DIOS (Traducción al venezolano)
Qué la suerte esté de tu lado, referido a las oportunidades, "lo que venga".
Qué el viento no te tumbe el paraguas, no te asustes esto es normal, suele pasar en Dublín, sí también metáfora que señala sacúdete los obstáculos.
Qué salga el sol para broncearte la cara, tranquilo siempre hay un nuevo día, pero si sale el sol no te quedes encerrado.
y las lluvias sean agradables, sutiles y que no te empapen.
Y luego de todo esto, si pasaste la prueba
que Dios te tenga presente y te proteja... Porque tu familia está en otro continente.













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